dissabte, 17 d’abril de 2010

el gris y el otro gris

Maldita inspiración, te deja cuando más la necesitas, ahora que hay tanto que contar y a la vez hay tantos silencios que recortan las frases con su maldita papiroflexia encubierta. Es lo peor, sentarse y simplemente pensar que no hay nada que decir, no se que es lo siguiente, lo correcto, Tengo la confianza en mi mismo tan demacrada que parece un monigote, un mojón, como dirian los sureños, y eso no me permite decir nada, todo lo que me viene a la cabeza parece una autentica mierda (puta papiroflexia encubierta). Y se que seguramente no es así, pero es un proceso automático, mi mente se queda sin ganas de expresión, drogada por el estigma sadomasoquista del miedo, del llegar donde sea, y quedarme mudo, con un océano de palabras a la deriva, con todo mi ser bocabajo, la cabeza roja y las ideas resbalando en los enredos de mi pelo y precipitándose en el asfalto que es el culpable de que las ciudades sean grises. Y todos sabemos que el gris es un color gris. O quizás son las ciudades que lo hacen tan gris. Quizás si las ciudades fueran rojas, el color del aburrimiento seria el rojo, y el amor seria un alambre donde encallar las rutinas y las ganas de saltar a la via como uno de aquellos jugadores de Mikado que aspiran a una medalla olímpica.

Maldita inspiración que se me insinúa como una Femme Fatale, la musa mas negra que te puedan echar en cara, me lleva a la cama y después me mata y me deja con el sabor grisáceo(y por tanto urbano) del tabaco. Y está aquí, me encuentra tantas veces, y es estéril, no me sale, no me atrevo nunca a salir del caparazón de miedos que se han ido petrificando enterrándome en su vientre. Me siento el esqueleto de una aberración viviente, me siento encerrado con tantas cosas que se que existen, que han formado parte de mi y que ahora están escondidos como un caracol o una alga de esas que cuando las tocas y se encogen por acto reflejo. Me refiero al amor, a la nostalgia, a las ganas de devorarlo todo, a poder hablar con alguien y disfrutarlo de veras, sin temor, de estar in situ i no in caparazonu, viendo las cosas siempre desde un visor, con error de paralelaje y todo, quiero deshacerme de todo eso y no se cómo, porque yo estoy ahí, debajo, libre de miedos, de vez en cuando, esperando salir antes de volverme fotosensible, o fotoinsensible, ni blanco ni negro, en este caso, el gris es bienvenido.

4 comentaris:

  1. man, com sempre als teus textos em mola pillar torcets de aquí, de allà i quedarme'ls coma epics. Em quedo amb el gris de les ciutats (tornant cap a casa l'altre dia mirava totes les obres al carrer i em va flipar que tot, tot, tot queda etnre gris i blanc, tot el carrer trist...).

    I també com sempre em sento un xic empàtic en llegir lo de la por, les paraules i les idees que cauen...

    I bueno, no sé que dir-te perque si donar consells personals mai m'ha semblat gaire bona idea, últimament menys.

    Hmm... m'has d'explicar la metàfora de la papiroflexia...


    Best wishes and kisses,
    Al

    ResponElimina
  2. sento escriure encriptat però després de tants anys escribint a teclat segueixo tenint les mans torpones...

    ResponElimina
  3. No et preocupis, la meva ment corregeix automàticament els errors tipogràfics, molts anys d'internet i de dislexia entrenada XD. Lo de la papiroflexia era una imagen mental que me ha venido. Las palabras cortadas por el silencio. Me he imaginado un escrito en una hoja y el silencio como tijeras recortándolo y haciendo formas torpes con sus manos fantasmagóricas. Las formas torpes es lo que queda de nuestro pensar cuando no sabemos lo que decir. Me alegra tener un compañero en empatía por ahí rondando ;)

    ResponElimina